¡No te lo pongas!
La
forma de vestir nos permite proyectar la imagen que deseamos reflejar; por ende,
debemos tener cuidado a la hora de escoger lo que nos vamos a poner, más aún,
dentro de nuestro trabajo porque allí representamos además de nuestra imagen
personal: a nuestra empresa, y dependiendo del tipo de trabajo y del cargo que
ocupemos debemos vestirnos de una formal más o menos formal.
A
lo largo del tiempo las mujeres hemos sido cuestionadas, pues, a pesar de tener
muchísimas más opciones que los hombres a la hora de vestir muchas han optado
por ir a trabajar “demasiado sexy”. Si consideras que este puede ser tu caso,
tal vez te interese saber que en un estudio realizado por Peter Glick,
psicólogo social de la Universidad de Lawrence y publicado en la revista
Psychology of Women Quaterly, se demuestra que las mujeres profesionales que se
visten de una forma demasiado sexy son consideradas menos eficientes y menos
inteligentes que aquellas que se visten de forma más conservadora. Asimismo, habría que tener poca mesura para pararse enfrente
a su jefe, colegas o clientes, sin que en algún momento se experimente el más
mínimo sentimiento de cortedad y hasta inquietud ante la posibilidad de no ser
igual de respetada o tratada que si llevaras algo más discreto. De hecho, “las mujeres tienen que
escoger entre caer bien pero no ser respetadas, o ser respetadas pero no caer
bien”, dijo en una conferencia en la Universidad Cornell Joan Williams, la directora
del Centro por el Derecho en la Vida Laboral, de la Escuela Hastings de Derecho
de la Universidad de California. Según lo expresado anteriormente, si vistes en
forma conservadora, se corre el riesgo de no “caer bien” a tus colegas, pero sin
duda obtendrás su respeto.
Ciertamente,
hasta en algunos países prohíben que se lleven determinadas prendas de vestir a
las escuelas, preparatorias o trabajos, alegando que si las mujeres mejoran la
manera en que se visten se puede reducir los números de acosos sexuales o se dejarán
de despertar los "instintos animales" de sus colegas masculinos. Lo
cierto es que cada quien es libre de vestirse como quiera y no se fundamenta
que en muchos países se prohíba usar determinadas prendas de vestir, pues sería
un agravio para nosotras que nos acusen de ser las culpables de dichos actos. Inevitablemente,
como contraposición, habrá de aceptarse que escotes, minifaldas, tops y
cualquier otra prenda de vestir que resulte provocativa, no puede ser usada
todo el tiempo o en toda ocasión, mucho menos dentro del entorno laboral, pues
si bien es cierto que cada persona se viste según lo que quiera llegar a ser, y
que sin duda el modo de vestir de las personas nos dice lo que representan,
debemos cuidar lo que usamos. Por esta razón, una mujer inteligente debe vestirse
en forma de poder ser reconocida y valorada en su trabajo por su competencia
profesional y no por su apariencia sugestiva.

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